Este texto
surgió solo desde mi aparente anarquía, que no lo es. Pese a su
corrección o incorrección lo subo como relato que es. Un relato
absurdo como tantos otros. Un relato que surge detrás de una
indignación tremenda que pone en juicio permanente mi miedo propio y
el ajeno. Reconozco que vivo tiempos de miedo, sobre todo cuando
respiro con dificultad entre olores, egos, temores pasados, males
presentes y dolores futuros. Entre tantos desahucios, enfermedades y
muertes quiero escribir porque otra cosa supondría mayor opresión
para mí. De opresión y obediencia surgen mis amargas letras.
La guerra había
comenzado, pero no era una guerra como las anteriores, o como las
anteriores a las anteriores, o como las anteriores a esas anteriores.
No había, ni habría, vidas en juego más allá de que esas vidas
pudiesen perder dinero, o no perderlo. En esta guerra, esta nueva
guerra, no había , ni habría, disparos y bombas; pero si había, y
habría, personalismos ululando, en forma de bytes, en la red. Había
y habría Hackers Hoods luchando en la red.
Habría y había egos y
juego real en la red. El dinero de las bolsas estaba en juego y las
bolsas eran el nuevo campo de batalla donde mantenías lo que tenias
o, por contra, lo perdías todo. Era la única guerra en que, en la
historia de la humanidad, nadie resultaría ganador y nadie
provocaría víctimas físicas. Una guerra sin ganador posible en que
un invento , como era y es la moneda o el dinero, constituía la
munición que iba y venía. Los Hackers Hoods habían tomado todas
las bolsas del mundo durante dos semanas seguidas, las habían hecho
completamente inútiles. Un ataque coordinado de todos los Hackers
del Mundo (blancos, negros y grises) había destrozado los axiomas en
que se apoyaba la arquitectura informática. Dicho destrozo digital
provocó la anulación de transacciones electrónicas y , terminado
el ataque de catorce días, miles de Hackers Hoods sacaron sus
banderas blancas al balcón para ser arrestados en un acontecimiento
sin precedentes históricos. Las banderas blancas indicaban dentro de
sí , en todos los idiomas posibles e imposibles relacionados con
cada Hacker, estas frases:
Soy Responsable de provocar
el caos sobre el caos financiero.
Ojalá que el futuro me entienda.
Paz Y Justicia Social.
Tras las dos semanas de
caos bursátil un periodista se dirigió a uno de los Hacker Hood ,
que había sacado la bandera blanca a la terraza, y le realizó una
pequeña entrevista mientras un furgón gris esperaba acogerlo y
llevarlo hacia una carcel Francesa.
-¿Por qué habéis hecho
este ataque global?
-Por Indignación y
Justicia Social sin sangre.
-¿Pero muchas personas
han perdido su dinero?
- Si. Es cierto pero
también es cierto que el dinero no está en ningún sitio. Se ha
perdido. Nadie ha ganado. Ese era el propósito de nuestro movimiento
digital.
- ¿Realmente ha merecido
la pena el caos que habéis generado?
-Si. Lo ha merecido. Si
quiere le presento a una amiga desahuciada y le pregunta usted por su
caos... Mi amiga vive de la Caridad y tiene cuatro hijos.
- ¿Qué os ha animado a
tal salvajada?
- Saber que el mismísimo
gobierno de EEUU autorizó un virus informático para provocar que
centrifugadoras de Uranio enriquecido fallasen en Centrales de Fisión
Iraníes. Ese virus de diseño animó nuestras esperanzas respecto a
la vulnerabilidad real de las Bolsas de Valores y sus sistemas
informáticos. Un Casino Financiero plagado de "ludópatas"
que había que regular.
- Le deseo suerte
muchacho. Le deseo suerte.
- Gracias y paz.
...
El Hacker Hood arrestado
que ha protagonizado estas palabras se llama Julio Verne. Es un
informático indignado , junto a otros miles, que se dirige hacia el
furgón para ser puesto a disposición judicial. Julio Verne es un
Hacker Hood y seguirá siéndolo más allá de su imaginación;
mientras viva.
Aquí colgamos a los hackers de los bugs por la Gran Muralla y luego le crakeamos la backdoor hasta que le cabe un caballo de Troya de lado.
ResponderSuprimirjajajaja
ResponderSuprimirSencillamente impresionante.
Un abrazo.
Me refiero a la foto pues al ampliarla la nariz me ha resultado familiar.
ResponderSuprimir"Prefiero morir sin internet que vivir siempre hackeado".
ResponderSuprimir