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El Laboratorio Cero (Ellas y Noé) Parte 1



Circulando por la sinapsis ele treinta y cinco va Eva con su patín eléctrico; bueno... súper eléctrico. A velocidad de cuervo negro circulan el patín, Eva y su melena. El sonido musical del vehículo se asemeja al graznido de un cuervo enfadado. Una disonancia atonal y rítmica inunda el túnel que la lleva al laboratorio metalúrgico. El sonido tan singular y agradable, solo soportable por su bajo volumen, lleva a la jefa, que elegante brinda su melena de oro al aire que roźandola la ondula, la inflama, la hace flotar levitando. Dada la velocidad solo lleva sus gafas protectoras, el resto del cuerpo impoluto y desnudo se presenta al viento que lo acaricia en su túnel.

Con premura llega al laboratorio, deja el patín en el pequeño aparcamiento situado a la izquierda de la puerta de acceso, deja las gafas colgadas sobre el manillar. Renglón seguido traspasa la puerta ovoidal de entrada y penetra en el vestíbulo y vestuario. Por seguridad se coloca el traje de astronauta que lentamente censura su agudas curvas. Con la escafandra en la mano aparecen , en la pantalla interactiva del vestuario, Maria José y Rosario que, amablemente, invitan a la jefa a que entre en el laboratorio, en el laboratorio cero.

-Vamos Bruji. Entra. - expresa Maria José con guasa.
-Venga Jefa. Brujita. - secunda Rosario.
- ¡Voy! ¡Voy! Nenas.

Con sigilo y naturalidad pulsa el botón rojo de acceso. Con el volumen corporal aumentado por el traje se mueve casi natural. Sus gestos, cuando se desplaza, no difieren mucho de los que ejecuta cuando va desnuda por la nave. Los trajes de astronauta no son como antes, han evolucionado. Se parecen mucho a los de neopreno que usaban los antiguos buzos. Tienen un poco más de espesor, no van tan prietos y son de color blanco metálico. Su estructura de microtejidos no porosos exteriores con su cobertura brillante de medio milímetro; su cámara interna micro atmosférica y ventilada; marcan las curvas, sin aplastarlas, del usuario o la usuaria. El astronauta, o la astronauta, solo aparecen con algo más de volumen corporal; como mucho tres milímetros más por todo el cuerpo, por todas sus curvas no lineales.

- Estamos esperando. - comenta Rosario.
- ¡Hola compañeras! - exclama Eva buscando empatía.
- Holaaa. Comencemos el experimento. -añade Maria José mientras Eva, segura, pulsa la pantalla táctil anexa a la puerta ovoidal del laboratorio.